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En pleno corazón del Valle del Jerte, junto a sus más conocida piscina natural, se levanta este coqueto hotel donde las habitaciones se asoman a las laderas de cerezos y a la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos. La entrada la hotel a través de un túnel sirve de prótico de acogida a los huéspedes que en el interior se verán sorprendidos por una atmósfera de tranquilidad y buen gusto. El decorador Josetxo Lamy, ha conseguido a través de una decoración personalizada de cada estancia transmitir un ambiente íntimo y confortable. Hotel de gran estilo que conjuga muebles de anticuario y de vanguardia con lámparas de diseño que aportan calidez a cada rincón. En su interior hay una perfecta continuidad en los materiales básicos de obra, suelo de material cerámico, paredes en piedra de la zona y obras de arte firmadas por Juan Manuel Arruabarrena. Exquisita la decoración de los baños y la preocupación por las soluciones tecnológicas. El hotel alberga un SPA con modernas instalaciones donde podrá disfrutar de rituales de belleza facial y corporal, masajes, envolturas (chocolaterapia, vinoterapia...) baños personalizados y circuitos que le liberan de estrés y le permitiran recobrar el equilibrio de la forma más natural: el Hamman, el jacuzzi, la ducha drem shower, la bañera de hidromasaje o la piscina exterior de hidroterapia. Dispone de Biblioteca, salones confortables para reuniones y un jardína que antaño fue el huerto. Los desayunos se sirven en una terraza, acristalada con armazón de forja y cubiertas con alfombras tradicionales de esparto enrollables a modo de cortinas, con vistas al valle, es una invitación a disfrutar del encanto de una tierra que los árabes ya denominaron " paraiso entre agua". El restaurante que conjunta butacones de cuero y enea con mantelería de hiñlo en dos colores, es una referencia de gran importancia en la zona. Ofrece una esmerada cocina de autor basada en los mejores productos de temporada.
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