Turismo en Plasencia
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El enclave paisajístico de Plasencia y su riqueza monumental, atrae cada año a miles de visitantes a la ciudad. Sin duda el monumento más conocido es la Catedral, que consta de dos edificios separados en estilos y tiempo de construcción, pero unidos arquitectónicamente en una sola nave. La Catedral Vieja de Plasencia, cuya construcción comenzó en el siglo XIII y es de estilo románico y la Catedral Nueva, que empezó a construirse en el siglo XVI y se enmarca en el estilo gótico tardío.
Entre los lugares de obligada visita se encuentra el Acueducto de San Antón, cuyo nombre tiene una historia que roza la leyenda, la muralla de Plasencia, que fue en otro tiempo la Principal defensora del pueblo placentino, o los restos del acueducto.
El centro de la ciudad está flanqueado por La Puerta Berrozana, la Puerta del Sol, la de Talavera y la de Trujillo. Estas puertas en forma de arco, son el comienzo de calles empinadas y pintorescas, llenas de comercios y lugares de tapas, que finalizan en la amplia plaza de Plasencia. Esta estampa, que mezcla actividad económica, ocio, tradición y monumentos, dotan al centro de Plasencia de un color especial, sobre todo en verano, cuando las calles de principal actividad, como la Calle de Los Vinos, se cubren de alegres telares que protegen a los transeúntes del sol, mientras disfrutan de las cañas y las tapas.
Plasencia fue una ciudad señorial, en la que algunos nobles se asentaron cautivados por el encanto de este enclave, aún hoy nos quedan sus palacios y casas solariegas, como testigos históricos de su paso por la ciudad extremeña. Entre estas construcciones, podemos disfrutar del palacio del Marques de Mirabel construido entre los siglos XIII y XIV, que aun conserva la influencia de Carlos V y del Palacio Episcopal, que fue mandado construir por el promotor de la Catedral Nueva. Además un gran número de casas solariegas copan las calles de Plasencia, la mayoría fueron construidas hacia el siglo XV y están adscritas al movimiento herreriano, este es el caso de la Casa de las Infantas, que debe su nombre a haber sido la morada de Pedro Fernández Manrique de Lara y Solís y de su mujer Leonor de las Infantas.
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